Soneto III – Octavio Paz

2016/07/26

Soneto III

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Del verdecido júbilo del cielo
luces recobras que la luna pierde
porque la luz de sí misma recuerde
relámpagos y otoños en tu pelo.

El viento bebe viento en su revuelo,
mueve las hojas y su lluvia verde
moja tus hombros, tus espaldas muerde
y te desnuda y quema y vuelve yelo.

Dos barcos de velamen desplegado
tus dos pechos. Tu espalda es un torrente.
Tu vientre es un jardín petrificado.

Es otoño en tu nuca: sol y bruma.
Bajo del verde cielo adolescente,
tu cuerpo da su enamorada suma.

Octavio Paz


Noche primera - José Ángel Valente

 

Noche Primera

Cica

Empuja el corazón,
quiébralo, ciégalo,
hasta que nazca en él
el poderoso vacío
de lo que nunca podrás nombrar.

                  Sé, al menos,
                  su inminencia
                  y quebrantado hueso
                  de su proximidad.

                                Que se haga noche. (Piedra,
                                nocturna piedra sola.)

                                                  Alza entonces la súplica:
                                                  que la palabra sea sólo verdad.

José Ángel Valente