Canción - Jorge Manrique

2016/09/22

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CANCIÓN

No tardes, Muerte, que muero;
ven, porque viva contigo;
quiéreme, pues que te quiero,
que con tu venida espero
no tener guerra conmigo.

Remedio de alegre vida
no lo hay por ningún medio,
porque mi grave herida
es de tal parte venida,
que eres tú sola remedio.
Ven aquí, pues, ya que muero;
búscame, pues que te sigo
quiéreme, pues que te quiero,
e con tu venida espero
no tener vida conmigo.

Jorge Manrique.


Discurso político.

politico

En nuestro partido político cumplimos con lo que prometemos.
Sólo los necios pueden creer que
no lucharemos contra la corrupción.
Porque si hay algo seguro para nosotros es que
la honestidad y la transparencia son fundamentales
para alcanzar nuestros ideales
Demostraremos que es una gran estupidez creer que
las mafias seguirán formando parte del gobierno como en otros tiempos
Aseguramos sin resquicio de duda que
la justicia social será el fin principal de nuestro accionar.
Pese a eso, todavía hay idiotas que fantasean -o añoran- que
se pueda seguir gobernando con las mañas de la vieja política.
Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que
se acaben las jubilaciones de privilegio y los negociados.
No permitiremos de ningún modo que
nuestros niños mueran de hambre.
Cumpliremos nuestros propósitos aunque
los recursos económicos se hayan agotado.
Ejerceremos el poder hasta que
Comprendan desde ahora que
Somos la "nueva política".

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Somos la "nueva política".
Comprendan desde ahora que
ejerceremos el poder hasta que
los recursos económicos se hayan agotado.
Cumpliremos nuestros propósitos aunque
nuestros niños mueran de hambre.
No permitiremos de ningún modo que
se acaben las jubilaciones de privilegio y los negociados.
Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que
se pueda seguir gobernando con las mañas de la vieja política.
Pese a eso, todavía hay idiotas que fantasean -o añoran- que
la justicia social será el fin principal de nuestro accionar.
Aseguramos sin resquicio de duda que
las mafias seguirán formando parte del gobierno como en otros tiempos
Demostraremos que es una gran estupidez creer que
para alcanzar nuestros ideales
la honestidad y la transparencia son fundamentales
Porque si hay algo seguro para nosotros es que
no lucharemos contra la corrupción.
Sólo los necios pueden creer que
en nuestro partido político cumplimos con lo que prometemos.


Otro sofisma de autoridad – Jeremy Bentham

2016/09/21

Jeremy_Bentham

Sofisma de autoridad: la que un individuo quiere darse a si mismo.

Nada más común en la sociedad que la estratagema del amor propio dé un individuo que, apremiado por cualquier argumento, trata de deshacerse de él haciendo valer su opinión como constitutiva de autoridad por sí misma. La vanidad toma, a este respecto, dos giros muy opuestos: el de la hipocresía y el de la franqueza. Por la primera se trata de debilitar el argumento del adversario fingiendo no entenderlo; por la segunda, uno se coloca inmediatamente en una altura que quita toda ventaja al adversario.

      Este género de artificio y de arrogancia no es extraño a las asambleas políticas: suelen verse en ellas individuos que convierten en un medio imponente su ignorancia afectada o su pretendida superioridad:

 

Sofisma de la ignorancia afectada.

Un hombre elevado en dignidad se levanta contra una medida propuesta, contra un proyecto de reforma en materia de leyes civiles o penales. No lo ataca directamente; se limita a un insinuación oblicua. Toma un tono más que modesto para declarar que no entiende nada, que el autor es sin duda más hábil que él, pues él no ha podido penetrar el sentido de la ley en cuestión; que, en una palabra, no podría formar un juicio sobre la conveniencia de la medida.

      ¿Dónde está ahora el sofisma?, se dirá. ¿No es franca y modesta una tal confesión? Sí, a no ser porque quien habla así, entiende que esta confesión de un hombre como él, ha de fundar una presunción en contra de la medida y entrañar su rechazo sin examen. "Si yo, constituido en dignidad, yo superior en luces, confieso mi incapacidad ¿qué debéis pensar de la vuestra?" Esto es lo que él quiere dar a entender. Es una manera desviada de intimidar; es arrogancia bajo una tenue capa de modestia.

      Un hombre de buena fe, en ese estado de ignorancia que le impide juzgar ¿podría pedir razonablemente otra cosa que tiempo para ilustrarse? ¿No entraría en los detalles de la medida para mostrar lo que tiene de oscuro y lo que requiere explicaciones?

      Con un verdadero sentimiento de su incapacidad, no se tomaría parte ninguna en el debate; pero el que se hace fuerte con su ignorancia pretende condenar la reforma propuesta sin alegar razón ninguna; y este pretexto es una confesión tácita de que no tiene razones que dar contra ella.

      Quiere evitar la discusión, de la que no saldría bien librado, y se refugia en esta pretendida ignorancia sobre la cual está bien seguro de no ser tomado en descubierto. Desgraciadamente, ese es el síntoma de un mal incurable; pues, según el proverbio: "No hay peor sordo que el que no quiere oír".

      La autoridad que se daría a este sofisma está basada en que los hombres de leyes son más versados que otros en materia de leyes. Este exige una distinción: ellos conocen mejor la ley tal como es; y si no tienen interés que los seduzca, están más abocados a juzgar de lo que debe ser; pero si no han estudiado la ley sino como un oficio, si no han pensado más que en sacar partido de sus imperfecciones, muy lejos de ser más capaces que otro para dirigir al legislador, son más propios para extraviarlo.

      Que un hombre envejecido en una rutina legal se confiese incapaz de captar otras ideas, no es siempre un pretexto falso. Toda su sagacidad se ha agotado en el estudio del sistema que tenía interés en conocer: no encuentra ni facilidad ni placer en combatir sus costumbres y en dar a su espíritu una dirección enteramente nueva. No sería asombroso que un militar que ha pasado en los combates no fuera apropiado para cambiar de servicio y vendar a los heridos. Es una industria muy diferente. Telefo no ha dejado sucesores: su lanza, que hacía las heridas y las curaba, no se ha encontrado entre las curiosidades de Herculano.

 

Sofisma del panegirista de sí propio.

No hablo aquí de la inocente vanidad que se preconiza a sí misma bajo el aspecto de los talentos: esta es una debilidad que apenas si puede mostrarse impunemente en una asamblea, y para la cual sirve escasamente de disculpa el mérito más distinguido.

      Pero pueden incluirse bajo ese epígrafe las pretensiones de aquellos que, en el ejercicio de sus empleos, reclaman deferencia para sus opiniones, confianza en su conducta en razón de su carácter y del respeto que ellos tienen consigo mismos; respeto que convierten en una defensa contra la crítica y el examen. Sus asertos son pruebas y sus virtudes son garantías. Propónganse reformas, atáquense los abusos, pídanse precauciones, encuestas, medios de publicidad, ellos hacen escuchar un acento de sorpresa y casi de dolor, como si se dudara de su moral, como si su honor estuviera herido. Mezclan diestramente a algunas objeciones el panegírico de su probidad, de su desinterés, de su entrega al bien público; y una cuestión política se encuentra reducida siempre a su amor propio personal.

      Tales consideraciones son sofismas, no sólo por ser extrañas al mérito de la cuestión, sino también porque encierran implícitamente asertos que no están de acuerdo con la naturaleza del hombre: van contra los hechos mejor fundados sobre los motivos que determinan al corazón humano; niegan la influencia de un interés personal en los casos en que puede presumirse que actúa con la mayor fuerza.

      Hasta tanto no le sea dado al hombre el leer en los corazones, el hipócrita podrá hablar como el hombre de bien; y, cuanto menas gobernadas estén sus acciones por la virtud, más interés tendrá en exhibirla en sus discursos. El que cumple todos sus deberes por un sentimiento habitual, acostumbrado a esta probidad que nunca lo abandona, no piensa en hacerse honor de ella ante los ojos ajenos más que ante los propios. La ostentación es casi siempre alarde de una cualidad que no se tiene.

      Hay, pues, que contar entre los sofismas esta apelación a sus virtudes por parte de un hombre público que quiere hacer juzgar de su conducta por su carácter, y no de su carácter por su conducta.

      Si hay un principio cierto en política, es el de que no existe virtud en los gobernantes, capaz de substituir a las salvaguardias de una buena ley.

Jeremy Bentham.


Hallan anzuelos de hace 23 mil años

2016/09/20

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Dos anzuelos de pesca encontrados en una isla japonesa podrían ser los instrumentos de pesca más viejos encontrados hasta ahora, con una antigüedad de 23 mil años, afirmaron este lunes un grupo de investigadores.

      Los anzuelos fueron descubiertos en una gruta situada en el sur de la isla de Okinawa hace varios años, explicó Masaki Fujita, director de investigaciones y conservador del Museo de la Prefectura de Okinawa.

      “Finalmente concluimos que la capa geológica que los albergaba se formó hace 23 mil años”, indicó Fujita a la AFP.

      Los anzuelos estaban fabricados a partir de caparazones de caracoles de mar y tienen una antigüedad equiparable a la de otros utensilios de pesca similares encontrados en Timor, dijeron los investigadores en un artículo publicado en el diario de la Academia Nacional de Ciencias.

      El estudio mostró que en esta zona del Pacífico las técnicas avanzadas de pesca son más antiguas de lo que se pensaba, señaló Fujita.

      “Es increíble saber que la técnica de pesca que tenemos ahora puede ser la misma que había en los tiempos antiguos”, estimaron los investigadores.

Fuente: https://goo.gl/Yk8Y0m


Efrén Rebolledo – Magna Voluptas; En las tinieblas

2016/09/02

 

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MAGNA VOLUPTAS

Enciende en la obsidiana de tus ojos
La mirada más tierna y más amante,
Y matiza el marfil de tu semblante
Con la lumbre solar de tus sonrojos.

Cierra tus brazos nítidos y flojos
En torno de mi cuello palpitante,
Y restrega en mi pecho jadeante
Tus pezones coléricos y rojos.

Mírame dulcemente, dulcemente,
Destilando tu beso disolvente
Y sonoro en mi labio que se inclina,
Y déjame chupar tu lengua untuosa
Que exacerba mi fiebre voluptuosa
Y me tienta como una golosina.

                                                  Efrén Rebolledo [1901]

____________________

 

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EN LAS TINIEBLAS

El crespón de la sombra más profunda
arrebuja mi lecho afortunado,
y ciñendo tus formas a mi lado
de pasión te estremeces moribunda.

Tu cabello balsámico circunda
los lirios de tu rostro delicado,
y al flotar por mis dedos destrenzado
de más capuz el tálamo se inunda.

Vibra el alma en mi mano palpitante
al palpar tu melena lujuriante,
surca sedosos piélagos de aromas,

busca ocultos jardines de delicias,
y cubriendo las flores y las pomas
nievan calladamente mis caricias.                                           

                                                        Efrén Rebolledo.


Justicia – Joaquín Escriche

2016/08/10

JUSTICIA.

La voluntad firme y constante de dar a cada uno lo que le pertenece; el conjunto de todas las virtudes que constituye bueno al que las tiene; lo que debe hacerse según derecho o razón; la pena o castigo público; el poder de hacer que a cada cual se dé su derecho, y la administración de este poder; el tribunal o mi­nistro que oye y juzga a las partes. La justicia considerada como la verdad constante y perpetua de dar a cada uno su derecho, se suele divi­dir en moral y civil, en universal y particular, en conmutativa y distributiva, en espletiva y atributiva.

justice

Justicia moral es el hábito del ánimo de dar a cada uno lo que es suyo; y justicia civil el hábi­to de conformar nuestras acciones con la ley. La justicia moral es una virtud, pues consiste en la voluntad firme y constante; mas la justicia civil puede no serlo, pues pasa y es tenido por justo el que se arregla en sus acciones externas a la ley, aunque no tenga la voluntad constante de hacerlo así: hay en el hombre justicia civil siempre que pueda decirse que su conducta no es contraria a lo que disponen las leyes, cual­quiera que sea el motivo que le hace obrar con rectitud, pues en el foro externo nadie es casti­gado por sus pensamientos: Cogitationis poenam in foro nemo patitur.

Oderunt peccare boni virtutis amore,
     Oderunt peccare mali formidine poenae.

Justicia universal es la que abraza todas las virtudes, y justicia particular la que no da a uno más utilidad, ni a otro más carga que la que conviene. Esta división, inventada por Aristóte­les, ha sido desechada de muchos, porque la se­gunda especie se halla incluida en la primera, y tiene además el defecto de ser más bien filosófica que jurídica.

Justicia conmutativa es la que guarda una en­tera igualdad en los contratos, observando la proporción aritmética; y justicia distributiva la que reparte los premios y las penas en razón del mérito y calidad de las personas, guardando la proporción geométrica.

Justicia espletiva es la que da a cada uno lo que se le debe en fuerza de la ley; y justicia atri­butiva la que da a cada uno lo que se le debe por obsequio, gratitud, humanidad u otra razón se­mejante. La primera, pues, abraza todas las ac­ciones que están mandadas o prohibidas por la ley; y la segunda las acciones en que la ley no ha intervenido, pero que reclama la moral o la virtud.

La justicia considerada como el poder de hacer que se ejecute lo que es justo, era representada entre los antiguos bajo la figura de una matrona con ojos vivos y penetrantes, para manifestar que los jueces deben examinar con toda exactitud los negocios que se les someten antes de pronunciar su sentencia; mas hoy se la repre­senta con una venda en los ojos, una balanza en una mano y una espada en la otra, para denotar que obra sin acepción de personas, que examina y pesa el derecho de las partes, y que tiene la fuerza para llevar a efecto sus decisiones y hacer reinar el orden.

Nadie puede hacerse justicia por sí mismo ni tomársela por su mano, como suele decirse, sino que debe acudir al juez para que se la haga, bajo la pena de perder su derecho y de ser tenido por forzador: Vis est tunc, quoties quis, id quod deberi sibi putat, non per judicem reposcil. Hay, sin em­bargo, algunos casos en que uno puede hacerse justicia por sí mismo, como cuando se ve ataca­do injustamente por otro que intenta quitarle la vida o la posesión de alguna cosa, y no le es po­sible acudir a la autoridad para que reprima la violencia. V. Despojo, Homicidio voluntario y Ho­micidio necesario.

La justicia, considerada como la administra­ción del poder judicial, se divide en justicia or­dinaria, justicia militar, justicia eclesiástica, y por fin, en tantas cuantos son los fueros o juris­dicciones privilegiadas que hay establecidas; bien que no todas conservan la denominación de justicia, pues se dice, por ejemplo, jurisdic­ción eclesiástica y no justicia eclesiástica, etc., porque jurisdicción y justicia tomada en este sentido significan lo mismo.—Justicia ordinaria es la que tiene por sí derecho de conocer de to­das las causas que ocurren, no estando excep­tuadas, y reside en los jueces municipales, jue­ces de primera instancia, Audiencias y Tribunal Supremo, etc., aunque en un sentido más estre­cho, se suele llamar justicia ordinaria la que reside en los jueces de primera instancia.—Jus­ticia militar es la que tiene derecho de conocer * de las causas por delitos de los militares de to­das clases en servicio activo del ejército, etc. *

Joaquín Escriche Martín.


Resultados Japón en Rio [2016.08.08]

2016/08/08

Total de medallas: 7
 
Oro
Evento Deportista
Natación - Hombres 400m Combinado individual Kosuke Hagino

Judo_Nippon
 
Bronce
Evento Deportista
Judo - Mujeres 48kg, Evento por Medalla de Bronce, Munkhbat v Kondo Ami Kondo
Judo - Hombres 60kg, Evento por Medalla de Bronce, Takato v Safarov Naohisa Takato
Weightlifting - Mujeres 48kg Hiromi Miyake
Natación - Hombres 400m Combinado individual Daiya Seto
Judo - Mujeres 52kg, Evento por Medalla de Bronce, Miranda v Nakamura Misato Nakamura
Judo - Hombres 66kg, Evento por Medalla de Bronce, Bouchard v Ebinuma Masashi Ebinuma

Sa Dingding 萨顶顶 – Pomegranate Woman

2016/08/05

Sa Dingding 萨顶顶

¿Puede el sol tomar un descanso?
¿Puede la luna tomar un descanso?

La mujer no puede tomar un descanso.

Si la mujer lo tomara,
El fuego se apagaría.

El trigo es amargo - pero puede comerse
La areca es amarga - pero puede masticarse
La mujer tiene que trabajar duro.

La vida no sería dulce
sin el duro trabajo de una mujer.

Sin una mujer (en el cielo),
No habría ninguna luz en el cielo.

¿Puede el sol tomar un descanso?
¿Puede la luna tomar un descanso?

La mujer no puede.

Si la mujer lo tomara,
El fuego se apagaría.

Si el viento frío sopla contra las cabezas de nuestros abuelos,
la mujer pone su espalda contra la puerta.

Si espinas lastiman los pies de nuestros hijos,
la mujer posa su corazón, como césped en camino de montaña.

Mientras haya una mujer
El hombre podrá levantar la montaña cuando se derrumba.

Pero si el hombre no tiene mujer para ser su compañero,
el hombre enfermara.

Si no existiera mujer en las montañas
no habitaría nadie en ellas.


Soneto III – Octavio Paz

2016/07/26

Soneto III

riho_takada72a

Del verdecido júbilo del cielo
luces recobras que la luna pierde
porque la luz de sí misma recuerde
relámpagos y otoños en tu pelo.

El viento bebe viento en su revuelo,
mueve las hojas y su lluvia verde
moja tus hombros, tus espaldas muerde
y te desnuda y quema y vuelve yelo.

Dos barcos de velamen desplegado
tus dos pechos. Tu espalda es un torrente.
Tu vientre es un jardín petrificado.

Es otoño en tu nuca: sol y bruma.
Bajo del verde cielo adolescente,
tu cuerpo da su enamorada suma.

Octavio Paz


Noche primera - José Ángel Valente

 

Noche Primera

Cica

Empuja el corazón,
quiébralo, ciégalo,
hasta que nazca en él
el poderoso vacío
de lo que nunca podrás nombrar.

                  Sé, al menos,
                  su inminencia
                  y quebrantado hueso
                  de su proximidad.

                                Que se haga noche. (Piedra,
                                nocturna piedra sola.)

                                                  Alza entonces la súplica:
                                                  que la palabra sea sólo verdad.

José Ángel Valente


Pizzicato V - T.V.A.G.

2016/07/18

 

pizzicato_Five

 

aishiteru

itsudemo futari wa
betsubetsu-na yume wo mite iru
onaji beddo de
dakiatte neteru noni ne

mayonaka no daidokoro de
hade ni oogenka wo shita no wa
oboeteru?

sono ato wa dou shita no
nakanaori suru dake, sore dake?
kore kara dou suru no
kuchizuketara futari,
umaku iku no?

itsumademo futari
asonde kuraseru nara ne
ai shiteru to itte
ima sugu, uso de ii kara

tokyo tower no shita de
hitobanjuu kisu shita no wo
oboeteru?

shuumatsu wa dou suru no
futarikiri
terebi wo miru dake?
kore kara dou suru no
ai shiaeba futari umaku iku no?

terebi wa tsuite iru kedo
shinitaku naru hodo
futari wa itsumo taikutsu
ai shite iru noni ne

kore kara dou suru no
ai shiaeba futari
umaku iku no?
hontou ni dou suru no
eien ni terebi wo
miru dake?

Te amo

Nuestros sueños siempre son diferentes
incluso si duermen hombro a hombro en la misma cama.

¿Recuerdas cuando tuvimos esa gran y escandalosa pelea en la cocina muy noche?

¿Qué paso después de eso?
¿Solo nos reconciliamos y ya?
¿Que hicimos desde entonces? Si nos besamos
¿todo mejorara?

Siempre tomaremos la vida como un juego,
di que me amas, no puedes mentir

¿Recuerdas cuando nos besamos
aquella noche bajo la torre de Tokio?

¿Qué haremos el fin de semana?
¿Solo veremos juntos televisión?
¿Qué haremos desde ahora?
Si hacemos el amor, ¿todo estará mejor?

Aunque la tv este prendida
Siempre estamos tan aburridos que podríamos morir,
aunque estemos enamorados.

¿Qué haremos desde ahora?
¿Si hacemos el amor todo estará mejor?
En serio, ¿qué es lo que haremos?
¿Ver tv por siempre?

 


Los Gatos Samurái [nes]

2016/07/13

Los Gatos Samurái fueron una serie animada japonesa que se transmitió en la década de los noventa y que llego a México por el año 2000 .

Gatos_Samurai

      Contaba la historia de tres gatos que trabajan en una una pizzería mientras protegen a su ciudad llamada Pequeño Tokio.

      En YouTube encontrarán la mayoría de los capítulos, ya sea con audio japonés o con el doblaje latino.

      También existe un juego para nes, que por cierto, esta muy divertido, pero que lamentablemente no esta traducido al ingles y mucho menos al español, aunque por la sencillez de los controles, no representa mayor problema.

      El siguiente video fue hecho por jugadores que no necesariamente son fans de la serie, sino que utilizan ciertos programas para conocer los limites del propio juego [ralentizarlo para poder hacer ciertas maniobras con el personaje, descubrir bugs. etc.] también se muestra que tan rápido se puede acabar con el juego, que en este caso fue en menos de 9 minutos [08:56.65]


Clammbon - 090

2016/07/09




Antes de hundirme te llamaré, quiero escuchar tu voz      diciendo: “todo está bien”, observando a la gente pasar te llamaré, quiero escuchar tu voz

Así no me hundo, así no me ahogo,mientras soy empujado alrededor, estoy nadando

Dame tu voz ahora, tu inmutable voz, dame tu voz de nuevo, para poder sumergirme

Así no me hundo, así no me ahogo, mientras soy empujado alrededor, estoy nadando

Dame tu voz ahora, tu
inmutable voz, dame tu voz de nuevo, para poder sumergirme, con el viento a favor, ya no puedo volver más
Dame tu voz de nuevo, porque me estoy sumergiendo,           Así podre sumergirme en las olas.





konagona ni naru mae ni denwa suru yo koe wo kikitai yo
daijoubu datte itte toorisugiru hitotachi miokutte
denwa suru yo koe wo kikitai yo

shizumanai you ni oborenai you ni momikucha ni natte oyoideimasu

koe wo kudasai ima kawaranai koe wo koe wo kudasai mata tobikomeru you ni

shizumanai you ni oborenai you ni momikucha ni natte oyoideimasu

koe wo kudasai ima kawaranai koe wo                                    koe wo kudasai mata
tobikomeru you ni
oikaze ukete mou modorenai tokoro
koe wo kudasai mata tobikomu kara nami no naka tobikomeru you ni




El Abogado - Arkadi Avérchenko

2016/05/29

 

EL ABOGADO

Cada fracaso le enseña al hombre
algo que necesitaba aprender.
Dickens

Law_

I

—Puede usted felicitarme —me dijo un joven conocido con su rostro redondo iluminado por una sonrisa de felicidad—. Acabo de obtener el título de abogado.

—¿De verdad?

—¡Palabra de honor! —dijo con gravedad.

—¿No se trata de una broma? —le pregunté.

—Amigo mío —contestó en tono docente—; los hombres que como yo constituyen la guardia de honor de la Ley, no bromean. Los defensores de los oprimidos, los escuchas de las grandes tradiciones jurídicas, los pontífices del templo de la Justicia no tienen derecho a bromear...

Y después de mirarme unos instantes en silencio, sin duda para comprobar el efecto que sus importantes palabras me habían producido, añadió:

—¿Necesita usted los servicios de un abogado?

Me di una palmada en la frente.

—¿Cómo no he de necesitarlos? Nosotros, los directores de periódicos, somos a menudo víctimas de persecuciones... La semana que viene seré procesado, con motivo de la noticia que publiqué sobre la barbarie de un oficial de policía.

—¿Qué ha hecho ese oficial?

—Le pegó una paliza a un judío.

—No lo entiendo. Si quien le ha pegado la paliza al judío ha sido el oficial ¿Por qué le van a juzgar a usted?

—Porque esta prohibido publicar noticias de este género, que al parecer menoscaban el prestigio de las autoridades. Sin duda la paliza ha sido confidencial, no destinada, en modo alguno, a la publicidad.

—Bueno. Me encargo de ese asunto, aunque es difícil, muy difícil.

—No sabe cuánto lo celebro. Usted me dirá cuáles serán los honorarios...

—Los que cobran todos los abogados.

—Le agradecería que fuera un poco más explícito.

—¡El diez por ciento, hombre de Dios!

—¿De modo que si me condenan a tres meses de cárcel, usted estará en chirona nueve días en lugar mío?... Estoy dispuesto a cederle a usted el cincuenta por ciento.

El joven jurisconsulto repuso con ribetes de desconcierto:

—¿Pero es que no va usted a solicitar una indemnización pecuniaria?

—Me gustaría saber a quién. ¿Al Tribunal? ¿Al oficial de policía? ¿Al judío, porque, al permitir que le pegasen, ha sido en cierta forma la causa de un procesamiento?

El joven abogado estaba completamente desconcertado.

—¿Quién me pagará entonces? Como usted supondrá, no voy a trabajar de balde. El título me ha costado un ojo de la cara.

—Como se trata de un proceso político...

—En los procesos políticos, ¿no cobra el defensor?

—Si es un abogado que se estima, no.

—¡Pues nada, no cobraré ni una «copeica»! ¡Haré ese sacrificio en aras de la libertad!

—¡Gracias! ¡Choque la mano!

II

El joven me explicó la base de su defensa.

—Usted dirá —me aconsejó— que no ha editado tal noticia.

—¡Alto! El periódico en que la noticia ha sido publicada servirá a los jueces de pieza de convicción.

—¿Ah, sí? ¡Qué imprudencia ha cometido usted...! Entonces será preferible que declare que el periódico no es de su .propiedad.

—¡Pero si figura mi nombre bajo el titulo y junto a la palabra «director»!

—Pero si usted afirma que no lo sabía...

—¡No, no puede ser! Nadie ignora en Petersburgo que el director del periódico soy yo.

—Pero el tribunal no llamará a deponer a todo Petersburgo... Por otra parte, puede decir que la noticia ha sido publicada en ausencia de usted.

—Sería una mentira inútil a todas luces: como director soy responsable de cuanto se publica en el periódico.

—¿Ah, si?... ¡Vaya, vaya...! Y dígame: ¿por qué ha publicado usted esa noticia tan estúpida?

—¡Hombre!

—¿Qué necesidad tenía usted de inmiscuirse en un asunto privado entre un policía y un judío? ¡Ustedes, los periodistas, se meten en todo!

Bajé los ojos avergonzado, arrepentido de mi inconsciencia.

El joven se apresuró a cambiar de tono al ver mi remordimiento.

—En fin, no soy yo el llamado a acusarle: de eso se encargarán los jueces. Yo soy su defensor. ¿Y qué duda cabe de que saldrá usted absuelto?

III

Cuando entramos en la Sala, mi abogado palideció tanto, que me creí en el caso de decirle al oído, sosteniéndole, temeroso de que se desmayara:

—¡Ánimo, amigo mío!

—¡Es maravilloso! —susurró tratando de disimular su turbación—. La Sala está casi vacía, a pesar de tratarse de un sensacional proceso político.

En efecto, los únicos bancos públicos ocupados lo estaban por dos estudiantes que, sin duda, habían leído en la prensa la noticia de mi proceso y querían verme condenar. O quizá estaban resueltos a ejecutor algún acto heroico para salvarme. ¿Quién sabe? Su aire era en extremo decidido, y se leía en sus rostros un odio feroz a nuestro régimen político y un amor sin límites a la libertad. Acaso su propósito fuera sacarme a viva fuerza de la Sala si el veredicto era condenatorio, y huir conmigo a las praderas del Oeste salvaje, destinadas a ser escenario de mis tremebundas hazañas.

Sin prestar apenas atención, oí la lectura del acta de acusación. Mi pobre abogado atraía casi por entero mi interés, porque su aspecto, en aquel momento, era muy perecido al del héroe de la obra del Víctor Hugo: «El último día de un condenado a muerte».

—¡Ánimo! —volví a aconsejarle.

—El señor defensor tiene la palabra —dijo con acento majestuoso el Presidente, una vez terminada la lectura del acta.

Mi abogado continuó hojeando sus papeles, como si aquello no le interesara poco ni mucho.

—El señor defensor tiene la palabra.

—¡Empiece usted su discurso! —susurré, dándole al joven un codazo en la cadera.

—¿Qué...? ¡Ah, sí! ¡En seguida!

Se puso en pie. Se tambaleaba. «Este muchacho —pensé— va a desplomarse encima de mí»

—Suplico a los señores jueces que aplacen la vista del proceso —balbuceó.

—¿A santo de qué? —exclamó atónito el presidente.

—Para citar testigos.

—¿Con qué objeto?

—Con el de probar que cuando se publicó la noticia de autos, el condenado...

—El acusado —rectificó el presidente—. No se le ha sentenciado aún.

—Ha sido un «lapsus», señor presidente. Con el fin de probar que cuando se publicó la noticia de autos el condenado, digo el acusado, estaba fuera.

—Es indiferente. Como director es responsable de cuanto se publica en el periódico.

—¡Ah, naturalmente, me había olvidado! Sin embargo, yo creo que...

Mi mano agarro convulsivamente el faldón de la levita del abogado y tiré con violencia.

—¡No reitere usted! —cuchichee.

El letrado se encaró conmigo. Su palidez iba en aumento. Sus temblorosas manos se apoyaban en la mesa.

—¿Que no reitere? De acuerdo... Señores jueces, señores jurados...

Nuevo estirón

—Jurados, no. ¡Aquí no hay jurados!

—Es lo mismo... Señores Jurados, si los hubiera, que debía haberlos aquí en representación de la opinión pública...

Campanillazo presidencial.

—Ruego al señor defensor que se abstenga de toda manifestación política personal.

—Señor presidente... El calor de la improvisación...

Largo silencio. El orador ya no estaba pálido: estaba sencillamente lívido. De repente, con la brusca resolución de un jugador desesperado que apuesta a una carta todo el dinero que le queda, gritó:

—Señores jueces: tengo el honor de manifestarles que en el supuesto delito de mi defendido concurren circunstancias excepcionales.

Expectación. «¿Qué excepcionales circunstancias serán esas?», pensé.

—¡Declárelas su señoría!

—¡Al punto, señor Presidente! Señores jueces: mi defendido es inocente. Es un hombre— le conozco a fondo— incapaz de delinquir. Su moral es elevadísima.

El joven abogado consumió de un trago un vaso de agua.

—¡Palabra de honor, señores jueces! Mi defendido, testigo presencial de la paliza policíaca...

—¿Yo? —protesté en voz baja— ¡No siga por ese camino!

—¿No? Bueno... no diré que fuese testigo presencial de la paliza policíaca, pero... señores jueces, la vida de nuestros periodistas es un verdadero calvario de privaciones y miseria. Pesan sobre ellos multas, confiscaciones, denuncias... Y con harta frecuencia están faltos, ¡ah, señores!, hasta de un pedazo de pan que llevarse a la boca. Hallándose mi defendido, periodista entusiasta, periodista de los que ponen toda su energía en el ejercicio de su profesión; hallándose mi defendido, señores, en una situación económica desesperada, compareció en su casa un judío que le relató su caso: un oficial de policía le había pegado; y le ofreció determinada suma de dinero por publicar la noticia en su periódico. La tentación, señores jueces, era demasiado fuerte y mi defendido...

—¡Señor letrado! —interrumpió lleno de asombro el Presidente.

—¡Déjeme su señoría continuar! —chilló mi defensor en un verdadero frenesí de audacia—. Mi defendido redactó la noticia para ganarse el pan. ¿Es eso un delito? ¡Yo os aseguro, con la mano sobre el corazón, que no lo es!

Tosió, bebió otro vaso de agua y. llevándose la mano al lado izquierdo del pecho, prosiguió:

—Mi cliente posee una conciencia tan limpia como la nieve que blanquea las sublimes cimas del Everest. Es, sencillamente, la víctima de las dificultades de la vida, de la miseria, del hambre. Mi defendido, señores jueces, es, asimismo, una de las grandes esperanzas de nuestras letras si le condenáis... Mas no, no le condenaréis, no osaréis condenarle... ¡Cuarenta siglos os contemplan!

—El acusado tiene la palabra —dijo el Presidente, en cuya faz seria y avejentada se dibujó una imperceptible y disimulada sonrisa.

Yo me levanté e hilvané el siguiente discurso:

—Señores jueces: permitidme algunas palabras en defensa de mi abogado. Es un joven que acaba de recibir su título ¿Qué sabe de la vida? ¿Qué ha aprendido en la Universidad? Aparte de unas cuantas artimañas jurídicas y cuatro o cinco frases célebres, lo ignora todo. Con este bagaje científico que cabe en una punta de un pañuelo, empieza hoy a vivir. ¡No le juzguéis demasiado severamente, señores jueces! Tened compasión del pobre mozo y no consideréis un crimen lo que no es sino ignorancia y candidez. Además de jueces, sois cristianos. Yo apelo a vuestra generosidad y a vuestros sentimientos religiosos y os ruego que le perdonéis. Tiene aun toda una vida por delante y se corregirá con el tiempo. Estoy seguro, señores jueces, de que obedeciendo a los impulsos de vuestros nobles corazones, absolveréis a mi abogado en nombre de la verdadera justicia, en nombre del verdadero derecho.

Mi discurso emocionó mucho a los jueces. El abogado se llevó el pañuelo a los ojos.

Cuando los jueces acabaron su deliberación y ocuparon de nuevo sus asientos, el presidente declaró:

—El acusado ha sido absuelto.

Poco amigo de frases ambiguas, yo me apresure a preguntar:

—¿Qué acusado?

—Los dos. Usted y su defensor.

Mi defensor fue felicitadísimo. Los dos estudiantes parecían un poco defraudados; sin duda hubieran preferido que yo huera víctima ele la injusticia social.

Mi abogado y yo salimos juntos de la Audiencia y nos encaminamos a Telégrafos, donde mi abogado puso un telegrama que rezaba así:

<Apreciada mamá: Acabo de darme a conocer como abogado, defendiendo procesado político. He sido absuelto.—Nicolás>

 

Arkadi Avérchenko.


Sentenciado de por vida por matar a niña de 7 años pero sin evidencia física.

2016/04/13

8 de abril de 2015

Takuya_Katsumata

El viernes un hombre fue condenado a cadena perpetua por el asesinato de una niña de 7 años, en la prefectura de Tochigi en el año 2005, un caso que se centra en confesiones dudosas en lugar de evidencia física.

      El fallo para Takuya Katsumata de 33 años de edad hecho por un panel de jueces y legos en el Tribunal de Distrito de Utsunomiya fue en el mismo sentido que las demandas de los fiscales.

      Sin embargo, dado el fracaso de la policía de Tochigi para recuperar el arma del crimen, la credibilidad de las confesiones de Katsumata [presuntamente obtenidas bajo coacción] se convirtieron en el principal punto de discusión cuando su juicio comenzó a finales de febrero.

      De acuerdo con la acusación, Katsumata apuñaló a Yuki Yoshida hasta matarla el día 2 de diciembre de 2005, un día después de secuestrarla cuando se dirigía de la escuela a su casa en Imaichi prefectura de Tochigi.

      Fue detenido bajo sospecha de asesinato en junio de 2014, pero se declaró no culpable en mayo de 2015. La defensa alegó que Katsumata fue maltratado durante su detención y que si bien dio declaraciones contradictorias durante el interrogatorio, finalmente estableció en su declaración no ser culpable.

      Los fiscales dijeron que una confesión grabada en vídeo muestra a Katsumata describiendo el asesinato con gestos de forma concreta y realista.

      Sin embargo, el abogado defensor cuestiona su credibilidad, teniendo en cuenta que el tiempo que dijo que mató a la niña no coincide con el momento de su muerte según se deduce de los contenidos de su estómago. La defensa también dijo que la policía lo obligo a cambiar ciertos detalles de sus declaraciones anteriores durante la fase inicial de investigación.

      La defensa de Katsumata también afirmó que fue objeto de violencia durante la detención y se le dijo que su castigo se reduciría si admitía ser culpable.

      La familia de la víctima exigió una sentencia de por vida.

"Nuestra pena por la pérdida de una vida irreemplazable no puede sanar. Ni podemos permitir que el responsable huya de su pecado a través de la pena de muerte "

      dijeron en una declaración leída en el juicio.

 

La nota original la puedes encontrar AQUI [en ingles].


Caperucita Roja.

2016/04/08

Cap_01

La niña bonita, la que no lo sea,
mucho miedo, mucho, al lobo le tenga,
que a veces es joven de buena presencia,
de palabras dulces, de grandes promesas,
tan pronto olvidadas como fueron hechas.


Comercial Shiseido

2016/04/05

shiseido


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